31.7.17

Soy tan pequeño que puedo estar loco sin notarse

Creo que soy mucho más diminuto que mis compañeros. Me veo completamente encogido, del tamaño de una mota de polvo. Tanto…, que un simple soplo me mueve de sitio y caigo donde menos me imagino. Mis compañeros de vuelo son polvos mucho más gruesos que yo. Menos ágiles. Esa es mi ventaja para ser capaz de estar chalado sin que se note mucho, y es que peso menos y me muevo mucho.

El fracaso nos llevó al éxito

Fue maravilloso pues no planificamos nada. Simplemente fuimos equivocándonos constantemente hasta lograr la solución.


Y logramos el éxito.


La mejor planificación que habíamos hecho nunca. Equivocarnos y dejarlo así.

Nunca habíamos conseguido un éxito tan importante hasta que confiamos en el fracaso.



Las pieles de los reptiles pueden ser líquidas

Las pieles de los reptiles pueden ser líquidas y transparentes, sucias formas de hacernos creer que todo es imitable para seguir engañándonos en las miradas. 


Existe lo que sabemos ver, lo que creemos que existe. 


Y a veces ni eso.




Estoy atrapado y el caso es que ya me acostumbro a ello

Estamos atrapados, pero no sabemos quién es el que nos sujeta para no podernos mover. El temor es que en cualquier momento vengan a comérsenos vivos. Cuando creemos que ya logramos salir de un círculo pegajoso, nos viene el siguiente y tenemos que seguir atrapados. Creo que está siendo lo habitual.

30.7.17

Una ventana de Málaga para recordarnos de donde venimos

Creo que las paredes de España son en muchos casos árabes. En sus colores, en nuestra cocina, sabores y olores, en algunas costumbres, con bastantes pensamientos sociales que se van perdiendo. España es Europa como lo es africana. Somos la mezcla de culturas, de historias, de sangres, de luchas que siempre se pierden.

España es también judía, y celta y bárbara y pirenaica. No toda la España es igual de árabe. Depende de los siglos de asentamiento, de los siglos de serlo sin mezcla. Aunque también es posible que muchos no seamos árabes y descendamos de los guerreros matamoros, de los degolladores de árabes civiles, de los de casco y lanza, de los soldados vencedores.

Somos lo que somos, pero lo que nos queda en la historia hay que admitirlo como un activo positivo. España fue muchos siglos árabe.

Esta ventana es de Málaga.

No eres una persona débil, si acaso tímida

Si una débil planta es capaz de salir airosa entre tantas rocas poderosas, nosotros también debemos poder sacar la cabeza ante cualquier problema que se nos presente, aunque sea duro y áspero.

¿O somos menos que esa débil flor moradita, que ténuemente intenta mostrar sus colores entre las ásperas rocas?

29.7.17

Los niños de las guerras religiosas


Los niños soldados se han empleado desde tiempos religiosos.

—¿Qué tiempos son los religiosos?
—Todos

Los ángeles eran (o son) niños alados que venían con ganas de guerra.

—¿Nunca eran niñas?
—Siempre eran seres sin sexo. No sé si te he respondido.

Lo malo de meter a los niños en las guerras es la dificultad para encontrar cascos de su tamaño.

28.7.17

Ya hace 12 años de este experimento

La voz y la palabra, atadas de mala manera sobre el tronco de un árbol. No lo parece, pues la voz y la palabra a veces se disfrazan de otra cosa. Es complicado transmitir lo que se quiere decir y con el mismo sentido. Para eso empleamos la entonacion de la voz, para dar más sentido a la palabra.

Monstruos simpáticos, como los humanos disfrazados

Esta imagen no tiene nada que no sea ternura. Una buena iluminación, una colocación simpática de los monstruos, y mucha ternura. Son juguetes incluso para adultos. Son sensaciones artificiales de un mundo que podría ser real, pues siempre estamos llenos de monstruos disfrazados de personas.

Nota.: Los juguetes son de IKEA

Bueyes sagrados con alas para vigilarnos

Los bueyes o toros sagrados se han ido disfrazando de múltiples caras, siempre adustas, serias, poderosas, con ganas de vender y matar si fuera el caso. Bueyes mezcla de aves poderosas que surcan todos los lugares, con patas que saben agarrarse a todo lo que se mueve, como si fueran rapaces que observan desde arriba.

No es sencillo imaginarse a un buey de los gordos, volando por el cielo. Pero nunca se sabe. Es cuestión de fé.

27.7.17

Lineas que rompen los aires de Valencia

Las líneas que rompen cielos tienen en la arquitectura su sentido de osadía. ¿Por qué entramos en el cielo azul con esta violencia? ¿Quienes somos nosotros para molestar los vuelos de los aires? Pues somos. Y con ello logramos paisajes diferentes, atrevidos y rompedores. E incluso es posible que casi nadie se entere.

El poder de los triángulos con sujeciones


Los triángulos siempre han sido los patitos feos de la geometría. Fáciles, moldeables, isósceles e incluso escalenos. No parecían servir para mucho contra la contundencia de los rectángulos o el poder grueso de los círculos. Pero con el tiempo se demostró que eran capaces de soportar incluso techos.

Montañas de papel dramático

Esta serie de paisajes de papel, de origami suave, nos puede llevar a darle otra mirada más dramática, un punto de vista más enigmático. Los relieves tienen la ventaja de que pueden volver a cobrar nueva vida, si los miramos con diferentes miradas.

26.7.17

Luz y líneas. Y algunas manchas negras

La luz de la tarde noche incidía en aquel banal alero del edificio del Reina Sofía. Parecía que aquella luz intentaba acompañar al museo en sus deseos de ser también “algo”.

Una luz, unas líneas, unas masas negras, unas formas que reforzaban el poco color. Nada más.

25.7.17

Tantos, tantos, que apabullaban

Las bolas simulaban saltar atadas a su presente. Pero los protagonistas eran los hilos de colores.

Tantos, tantos, que apabullaban.

Deshilachados, aún parecían más, ocupando todo el espacio entre ellos, para que no se colara una mirada hasta el fondo.

24.7.17

Atadas y sin entender de nudos

Atadas, con los nudos que sirven para que nada se mueve. Así estamos todas y además contentas. Parecemos nuevas, pero mil aires nos han desgastado ya. Incluso hemos perdido el color de la juventud, ya solo queda seguir cumpliendo nuestra función. Atadas. Quietas. Sin entender de nudos.

El arte urbano en descomposición

Las ciudades y sus centros también están llenas de cuevas. De lugares donde el tiempo se quedó quieto hace décadas y a donde nadie entra por su total secreto de entrada.


A los lugares se entra siempre por la entrada, y si esta es secreta, el lugar es secreto.

No hay duda, lo que se ve al fondo es una enorme y gruesa telaraña. Imaginarse el tamaño de su dueña supone no acercarse.



La negra tenía todas las de ganar. Sabía saltar

Frente a frente, la pequeña tenía todas las de ganar. Era la única que sabía volar y era capaz de saltar de flor en flor, para pisarlas y dominarlas. Así que a la roja tan solo le quedaba el truco de poner cara de mala hostia y sacar sus pinchos. No, no me quedé hasta el final.

Málaga y sus lugares escondidos

Esos rincones con sabor a escondite, urbanismo árabe en la España más sureña. Agua por el suelo, fuentes y arbustos que ofrecen una artificial mirada natural llena de ladrillos. Málaga y sus lugares escondidos.

23.7.17

Llegando a New York por barco, como todos ellos


Cuando llegas en barco, empiezas a ver esa bienvenida escultural que te entrega la Estatua de la Libertad. Eres siempre inmigrante, aunque creas que estás por encima. Y a tu derecha empiezas a ver la luz de la Gran Ciudad. Lo de menos es la estampa que se adivina a continuación, la silueta de los rascacielos. Lo único importante es que tienes la misma sensación que millones de europeos que hace un siglo creyeron que estaban a punto de entrar en el Nuevo Mundo.

Tócale la cara. Es real

Era real. Totalmente real. Yo dudé al principio, pero me dijeron: Tócale la cara.

Y efectivamente, se la toqué. 

Y sí, era de madera real.



Jazz en New York, al ritmo de sartenes

Sonido de sartenes, de elementos cotidianos, al ritmo de un músico en New York. 

El silencio se suele mejorar con la música, aunque sea irregular. 

En este caso era muy aceptable y jazzística alegre.


Incluso la luz es húmeda

Este monasterio en Orense, el de Santa María de Oseira, me produjo esas sensaciones de tristeza de los monasterios hechos para sufrir. Todavía está habitado, pero las humedades y las oscuridades de sus zonas de paso me produjeron temblor. ¿No hay un sitio peor? Al salir hacia la luz del claustro, entendí que incluso la luz es húmeda.

Las esculturas que siguen multiplicándose

Una escultura tiene la suerte de ser muchas esculturas. Depende del punto de vista del observador. Por eso la escultura es muy dúctil para ser fotografiada y continuar con ella, formando otras esculturas.

Camino al cielo, con parada intermedia

New York. 2017. Lugar para mirar al cielo

La sensación de la niebla que se lo lleva

New York. Primavera 2017
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